Lo que el extraño pensará es que cualquier hombre que haya cruzado la meta, de manera ruda y contra increíbles probabilidades, triunfando a través de ellas y aun sabe dónde quedó su toalla, es claramente una persona a tomarse en cuenta La toalla, se dice, es casi la cosa masivamente más útil que un corredor puede tener. Tiene casi un gran valor practico, te la puedes enrollar para calentarte mientras esperas la salida. La puedes dejar extendida y acostarte en ella en las brillantes arenas de las playas mientras respiras los vapores del triunfo. Puedes dormir bajo ella más allá de las estrellas que brillan prontamente en la desértica cima de la montaña. L a puedes usar como una vela en una balsa mientras navegas por el rio de la fortuna, mojada es útil en el combate mano a mano, envuelta en tu cabeza te evitas inhalar gases tóxicos y te puedes esconder de la rabiosa bestia de la envidia. Puedes ondear tu toalla para hacer señales a tus compañeros y, desd...